EL MAR DE LOS POETAS

CRITICA REALIZADA POR EL POETA Y MÚSICO DANIEL SIGNORINI- 23-06-19. Programa ARTE OFF



Hemos sido demandados. Así como sucede en la moderna doctrina jurídica que subraya la función social de la propiedad privada aquí la negrita se coloca sobre igual función, pero respecto de la Poesía.
Hemos sido demandados: ¿Cuál será la acusación?
Después de todo – pensaremos - las personas comunes no pueden resultar responsables de la fatídica relación histórica entre Poesía y Suicidio.
La exacerbación del rótulo de “incomprendidos” es un subterfugio - dirán – para justificar el peso desmesurado de semejante acusación.
No es así. Los poetas son los emisarios, son los canales de expresión, son el “input” sagrado de una disciplina que acompaña a la humanidad desde que las cavernas protegían, por las noches, la frágil supervivencia del hombre.
Con una sutileza inapreciable el autor ha comprendido que de los cuatro elementos con que a las postres seguimos batallando sólo el agua otorga el bautismo de la salvación.
El bautismo del fuego, en cambio, inicia el recorrido siempre efectivo de la devastación.
Tres imponentes actores, apoyados en un texto y una dirección inmejorables, con una performance sólida y equilibrada, sin desmedirse, sin caer en el juego trágico de las desmesuras apetitosas, brindan un relato absolutamente compacto y esclarecedor de aquella relación, de aquella función que sigue teniendo la Poesía, pero que debe tallarse al precio de la incomprensión, de la discriminación y de la falta de aceptación.
Sólo el bautismo del agua quedará a estos poetas magníficos, para, voluntariamente o no, subrayar con el determinismo de la sumersión la significación de sus existencias.
Ellos, para los demandados, se han “suicidado”. Para nosotros, los Poetas, ellos, simplemente, se han bautizado. Todos los mares y los ríos son un Jordán que los redime. Sólo ellos pueden osar erigirse en sus propios sacerdotes, solos, sobre una tarima, ejecutando un ritual ora desprolijo, ora minucioso, pero siempre conducente.
Hay poetas y poetas, dentro de esta magnífica pieza he reconocido, como poeta, claramente dos naturalezas distintas, a saber: los poetas descalzos, sutiles, necesitados de una atmósfera que les permita flotar en el elemento Aire y por sobre el elemento Tierra, y los poetas calzados, que gustan afirmarse y dar pasos fuertes y estruendosos sobre el piso. Sicologías ambivalentes que reconocen una misma sensibilidad, pero que trasuntan su experiencia de emisarios diferenciándose en el modo de asumirse en sus condiciones personales, dentro del lote desgraciado de los señalados, de los segregados, y, más doloroso aún, de los ignorados.
Un tránsito que comienza obstinadamente, un repetitivo que concluye con un sentencioso “el mar es azul”, como portal de entrada a una experiencia teatral magnífica y portentosa, con momentos dramáticos en el que se conjugan de un modo absolutamente magistral todos los recursos lumínicos, sonoros y escenográficos, y un final en el que en un escenario vacío, sobre la tarima bautismal, una rama/remo nos invita, como espectadores, a ahogarnos etílicos de Arte tratando también de alcanzar la Luna. Hemos sido demandados y el Misterioso Juez que Kafka nos ha recordado como siempre inexorablemente antepuesto a la Ley nos ha condenado a tomar esa rama abandonada y remar.
Porque no es una rama, es una posta.
Ha concluido la obra. Los actores no reaparecerán sino para recibir, junto a la talentosa Directora, el merecido y cerrado aplauso que merecen. En el escenario “podrá no haber poetas, pero siempre habrá Poesía”, mientras para nosotros, los acusados, parafraseando a un gran poeta contemporáneo que tal vez haya merecido mayor reconocimiento que Zimmerman, “Marte no cede al poder del Sol, Venus nos enamora, la Luna sabe de su atracción…mientras nosotros morimos aquí, con los ojos cerrados, no vemos más que nuestra nariz…”
Si usted sabe mirar por encima de su nariz, un poquito más allá, al punto de sentir el influjo poético de esa Luna, que es aquí también alegoría de la soledad y del destierro, permítase acompañar a estos actores y a su Directora, y sumérjase con ellos en las aguas bautismales de la Sagrada Poesía y de sus más valiosos y valientes corderos emisarios.


 
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