¿Los ensayos con animales de laboratorio reflejan la realidad?

Las pruebas de vacunas y medicamentos en animales de laboratorio muchas veces fracasan cuando se las traslada a humanos porque los animales de experimentación tienen un sistema inmune deficiente.



Los ratones de laboratorio crecen en instalaciones especiales y controladas llamadas bioterios, allí se les da comida balanceada y agua libre de gérmenes. Además, los ratones de laboratorio no son todos iguales, la endocría, es decir el cruzamiento entre hermanos durante cientos y miles de generaciones ha permitido obtener líneas o cepas de ratones genéticamente homogéneos.
Nuestro conocimiento actual de la inmunología se definió en gran medida en ratones de laboratorio, en parte porque son endogámicos y genéticamente homogéneos, pueden manipularse genéticamente, permiten que se lleven a cabo análisis cinéticos del tejido desde el inicio de la enfermedad y permiten el uso de modelos de enfermedades tratables.
Los experimentos comparativamente reduccionistas no son ni técnica ni éticamente posibles en humanos. Sin embargo, existe una creciente preocupación de que los ratones de laboratorio no reflejen los aspectos relevantes del sistema inmune humano, lo que puede explicar las fallas en traducir los tratamientos de enfermedades de un banco de ratones a otro. Y se cree que esto se produce porque los ratones de laboratorio viven en instalaciones libres de patógenos específicos anormalmente higiénicas.
En un trabajo publicado en la prestigiosa revista Nature, David Masopust y su equipo de colaboradores muestran que la cría de ratones de laboratorio estándar tiene profundos efectos sobre su sistema inmune y que los cambios ambientales producen ratones con sistemas inmunológicos más cercanos a los de los humanos adultos. En otras palabras que los ratones salvajes, no criados en los bioterios presentan un sistema inmune más parecido al nuestro que los ratones endocriados que nacieron y crecieron en instalaciones ultra-higiénicas.
Cierta población de glóbulos blancos como las células T de memoria están presentes en los ratones salvajes y en los que se venden en los negocios de mascotas pero según el estudio no estaban presentes en ratones de bioterio. Esto se debe a que los ratones salvajes y los de veterinaria están expuestos a una gran variedad de gérmenes del ambiente. Los ratones de bioterio presentaban un sistema inmune más parecido al de un bebé humano, no al de un adulto.
En un experimento se juntaron poblaciones de ratones de bioterio junto con ratones salvajes y de negocios de mascotas y al cabo de un tiempo se observó que la composición de glóbulos blancos de los ratones de bioterio era similares a las de los ratones salvajes, lo que sugiere que el ambiente está involucrado en la inducción de estas células. La alteración de las condiciones de vida de los ratones afectó profundamente la composición celular del sistema inmune reflejando una similitud mayor con el sistema inmune de los humanos adultos.
Estos datos resaltan los efectos del ambiente sobre el estado inmune basal y la respuesta a la infección y sugieren que la restauración de la exposición microbiana fisiológica en ratones de laboratorio podría proporcionar una herramienta relevante para modelar eventos inmunológicos en organismos de vida libre, incluidos los humanos.
Fuente: “Normalizing the enviroment recapitulates adult human immune traits in laboratory mice” publicado en Nature (doi: 10.1038/nature17655.)
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