La historia del Palacio de las Aguas Corrientes y del Museo que allí funciona

El Arq. Jorge Tartarini contó todos los detalles de este edificio tan icónico de la Ciudad de Buenos Aires



El Palacio de las Aguas Corrientes, ubicado en Av. Córdoba y Riobamba, es uno de los edificios más característicos de la Ciudad de Buenos Aires. Allí,además, funciona el Museo del Agua y de la historia Sanitaria.

“Desde su inauguración en 1894, no hay persona que no se de vuelta a admirarlo. No pasa desapercibido”, sostuvo el Arq. Jorge Tartarini, director del Museo que da la oportunidad de desentrañar los secretos de este “gigante monumental, que no tiene nada que ver con su aspecto de palacio”, según él mismo lo describió.

El Palacio de las Aguas Corrientes es un edificio único en su tipo en el mundo. Está revestido con más de 300 mil piezas cerámicas (terracota esmaltada) traídas de inglaterra en barco, las cuales estaban muy de moda en Londres en esa época.

“La fachada del edificio se proyectó como una especie de rompecabezas a gran escala, como un modelo para armar. Cada pieza está perfectamente numerada con un sistema que permite colocarla cada una en su sitio”, precisó Tartarini en diálogo con “Urbanos” en Radio Arinfo. En esa línea planteó que la terracota da “un aspecto multicromatico impactante al exterior” y que, además, asegura su preservación.

El edificio ha inspirado distintas leyendas urbanas: algunas cuentan que iba a ser usado como casa de gobierno y otras que a construcción iba a ir para la India y llegó de casualidad a Buenos Aires. Ninguna de ellas es cierta.

“El exterior oculta una de las estructuras de hierro fundido más grande del mundo para contener los 72 millones de litros de agua, que abastecían a la ciudad allá por 1894 cuando se inauguró. Las piezas metálicas llegaron de Bélgica y las llevaron a caballo durante siete años hasta el terreno. Trabajaron 400 personas”, contó el director del Museo, quien señaló que años después se abrieron edificios con tanques similares en Devoto y Caballito.

En 1987, el Palacio de las Aguas Corrientes fue declarado Monumento Histórico Nacional. Está protegido también por legislación de la Ciudad de Buenos Aires y hoy se están llevando adelante los trámites para ingresar a la lista indicativa de Patrimonio Mundial.

“El objetivo del Museo es contar la historia del edificio y del agua en la Ciudad. Ambos son valorados con el mismo rango de importancia”, sostuvo Tartarini.

Luego, sobre lo que los visitantes pueden ver en el Museo, agregó: “Es una catedral de hierro al servicio del agua y de los habitantes, pero hace 40 años que no tiene agua. Hoy hay dos millones y medio de planos históricos, que es el archivo de mapas más importante de la Ciudad. Hay una colección de artefactos sanitarios y de medidores. También hay sectores con recreaciones de la Buenos Aires colonial para explicar a las visitas guiadas de los colegios cómo era la Ciudad antes de las aguas corrientes”.

“La experiencia es muy interesante y enriquecedora para los visitantes”, finalizó el director del espacio desde los micrófonos de Radio Arinfo.

Más información: el ingreso al Museo es por Riobamba 750 (CABA), de lunes a viernes de 9 a 13 hs. con entrada gratuita. Hay visitas guiadas lunes, miércoles y viernes a las 11. Escuelas y visitas grupales deben reservar turno al: 6319-1104.



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