Cómo es el oficio del diariero

Diego Mendoza explicó cómo es estar todos los días atendiendo un puesto. La atención al público, el pasar los días en la calle y los cambios en las publicaciones



Se estima que existen unos 500 kioscos de diarios y revistas en la Ciudad de Buenos Aires. Diego Mendoza atiende uno de ellos, en la esquina de Olleros y Cabildo.

“El vecino se acostumbra a vernos día a día. Generamos cierta confianza en la gente. Además estamos siempre, tenemos pocos francos, descansamos poco”, contó al programa “Otro giro del caleidoscopio” en Radio Arinfo.

El kiosco que maneja Mendoza lo abrió su su padre el 1° de julio 1970. Ya desde chico ayudaba a armar los diarios (“encartar”, en la jerga) y colocaba los inserts de revistas del domingo. Hoy tiene 43 años, así que lleva 33 de oficio.

“La calle es la realidad, es la cancha. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Te da muchas enseñanzas, te despierta un poco más. Atender al público y el trato diario de la gente no te vuelve un psicólogo, pero pongo el oído mucho. Eso es parte también de esto. Hay una exigencia de estar siempre 6 o 7 puntos, si estás 4 puntos no aguantás”, reveló.

Su padre lo acompañó hasta el año pasado cuando se jubiló. Hoy, Diego comparte el puesto con su hermana Karina.

Respecto de los cambios en las publicaciones, dijo que hoy hay más “diversificación” y se abordan “temas más específicos”. “Se segmentó más el mercado a partir de las editoriales para tratar de llegar al consumidor. No hay un rubro del que no haya una publicación, hay de todo”, precisó.

En esa línea, sostuvo que hay una nueva veta ante el avance tecnológico y la caída en la venta de las publicaciones: “Las editoriales apuntan ahora a los coleccionistas, que son muy fieles. Sacan colecciones de unos 60 números, que son tal vez tres años. Hay aviones, autitos, de todo. A veces, (el kiosco) parece una juguetería”.

Hoy, los kioscos también ofrecen colecciones de literatura con tapa dura y buena encuadernación que hacen al libro más accesible al público. Diego destacó, entre todas, la colección de Julio Verne de La Nación que salió hace algunos meses.

“Hay cierta esperanza: no está muerto el papel”, recalcó el diariero.

Diego trabajó también en una distribuidora. Son los camiones que van a buscar el diario a las editoriales y que tienen un orden de salida según el volumen que distribuyen. Ellos son el nexo entre la editorial y kiosco.

Cada kiosco tiene un solo proveedor que le lleva todos los diarios y revistas.

Finalmente, Diego comentó que acepta cuando le piden hojear una revista o un diaro. “En el cliente creás obligación de compra”, confesó desde los micrófonos de Radio Arinfo.

Escuchá "Otro giro del caleidoscopio" los martes de 16 a 17 horas por www.arinfo.com.ar


 
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