Miguel Grinberg: “La parte más profunda de Spinetta está aún por descubrirse”

El autor de un libro sobre la vida del músico recuerda cómo nació su amistad. Repasa sus mejores anécdotas con “El Flaco” y lo calificó como “una figura mayor” de la música argentina




“Yo me descubrí con una tarea por delante y no era un pensamiento racional ni una decisión filosófica, sino que eran caminos que se me abrían en la vida cotidiana y que me llevaron a distintas experiencias a lo largo de los años. Siempre estuve abierto a partir de una naturaleza de búsqueda, de transparencia, de poesía. La vida fue muy generosa conmigo. Me he subido a muchos trenes de los cuales otros se precaven de subir por ser demasiado enigmáticos o comprometidos. Así, pude ir a muchos lados a los que habitualmente la gente no va”, con esa profundidad Miguel Grinberg habló de la vocación que lo llevó a ser escritor, poeta, traductor y periodista.

Esa postura ante la vida fue la que lo ayudó a forjar una sentida amistad con Luis Alberto Spinetta, sobre quien pronto lanzará el libro “Luis Alberto Spinetta, una vida hermosa” a través de Editorial Atlántida.

“Es una lectura existencial de Spinetta. No es una biografía, un anecdotario, un calendario ni un culto. Son postales de momentos de intimidad, fragmentos de poesías y fotos inéditas. Este libro un viaje”, dijo sobre la publicación que saldrá en junio y que se podrá conseguir en librerías.

Sobre cómo conoció al músico, recordó: “Yo era redactor en vías de convertirme en pro-secretario de redacción de la revista ‘Panorama’, entre 1965 y 1970. Un día, vi un muchacho al que no conocía en la puerta de entrada. Era Ángel Del Guercio, que en esa época le hacía la prensa a un grupo nuevo llamado ‘Almendra’ y venía a traerme el primer simple del conjunto. Fue así que me invitaron a un recital en el teatro Payró y así comenzó una relación”.

“He tenido demasiada proximidad con Luis, especialmente en la época de ‘Pescado rabioso’, cuando produje la gran mayoría de sus recitales. La presentación de Artaud en el Astral y los primeros días de ‘Invisible’”, destacó Grinberg en diálogo con “Ojos abiertos” por Radio Arinfo.

Al ser consultado sobre sus canciones preferidas de la carrera de Spinetta, reflexionó: “Es tan rica, polifacética e intensa la obra de Luis Alberto, que sería un acto de injusticia ponerse la camiseta de una época en particular. Pero yo elijo esa de ‘Pescado Rabioso’, porque tuve proximidad en el proceso creativo. Teníamos conversaciones sobre poesía, compartíamos almuerzos, ensayos, sesiones de grabación, recitales, la convivencia…A mí con él me pasa lo mismo que con la muer amada: uno puede tener recuerdos puntuales, pero la ama en su totalidad y es así como se construye una relación”.

El título del libro de Grinberg proviene de una charla que tuvo con Spinetta para “Cómo vino la mano’ en 1976. El músico, en aquella ocasión, le dijo que, para hacer una obra hermosa, había que vivir una vida hermosa. “Me quedó esa imagen y, cuando llegó la hora de poner en circulación el libro, pensé que las propias palabras de Luis Alberto definían el contenido”, sostuvo.

“Luis es parte de mi historia. Por la amistad y la proximidad en la primera época, yo pasaba mucho tiempo con él en la cocina de los padres en la calle Arribeños. Allí conversábamos, compartíamos poemas, pensábamos sobre el futuro. Yo hablaba más, porque era 13 años mayor y porque ya tenía una revista. Ana y Gustavo, sus hermanos, eran chiquitos en aquel entonces. Son muy lindos recuerdos. Con Ana María, hace unos días fuimos al Centro Cultural ‘Caras y Caretas’ a la presentación del grupo del hijo de Luis, Gustavo, que es baterista. Fue muy fuerte porque concurrió casi toda la familia”, relató el periodista.

Grinberg señaló que “Guitarra negra” fue el único libro de poemas que Spinetta logró publicar y afirmó que esa faceta del músico “es un territorio que está todavía necesitado de trascendencia, publicación y descubrimiento”. En esa línea, destacó a la canción “Bajan” como una muestra de esa poesía.

Además, reveló que en una comunicación telefónica que “El Flaco” tuvo en los últimos años con Cecilia Bustamante, la famosa ‘muchacha ojos de papel’, quien vive en el extranjero, el músico le dijo que “se iba tranquilo” porque “sentía que había hecho todo lo que había venido hacer”.

“Luis combatía la idolatría y el culto a la personalidad. No quiero correr el riesgo que corren algunos que piden monumentos y homenajes espectaculares, porque eso no estaba en la naturaleza de Luis. Lo que está pendiente y espero que se concrete es qué hacer con la obra poética y sus cuadernos. Hay también una gran colección de mandalas que él había diseñado en los últimos tiempos en su computadora. Eso, junto con la discografía, va a ser su obra magna. Hoy estamos con la puntita del iceberg, la parte más profunda de Luis está aún por descubrirse”, aseveró el escritor desde los micrófonos de Radio Arinfo.

Y, finalmente, recalcó: “Hay grandes en la historia argentina y no se puede decir que Luis sea más grande que Piazzolla, por ejemplo, pero es una figura mayor. Para algunos todavía es un loquito que tocaba rock and roll y está muy lejos de eso. Fue un visionario, guiado por un instinto profético, consciente del lugar donde vivía, que amó al mango todo lo que quiso amar. Decirle grande le queda chico, pero tampoco hay que endiosarlo y hacer estampitas con su foto. Es para experimentarlo y tratar de crecer en la energía que el diseminó con tanta generosidad”.


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