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Qué es la geometría sagrada y cómo aplicarla a nuestra vida cotidiana

Una especialista explica de qué se trata esta técnica y apuesta a generar un cambio de conciencia para lograr la armonía





Los especialistas en la temática aseguran que la geometría sagrada no es algo novedoso, sino que es algo aún más antiguo que el propio planeta tierra ya que son códigos que “vienen del universo”.

“Nosotros hemos olvidado esos códigos en algún momento pero ahora los estamos recordando. Los recordamos porque nosotros mismos somos geometría sagrada y proporción”, explicó Monique Dumoulin, arquitecta y profesora de geometría sagrada.

A la hora de definir esta técnica, planteó: “Es cuando uno se empieza a dar cuenta de quién es y de qué es, más allá de este cuerpo humano y de la ropa que vestimos. Es cuando entendemos que tenemos campos energéticos, que estamos dentro de una burbuja que en geometría sagrada se llama ‘campo toroidal’ o ‘tubo toro’. Empezamos a tomar conciencia de que ese ‘tubo toro’ que nos rodea está absolutamente hecho en geometría sagrada y de que todo el universo se rige en proporciones y secuencias. No es nada nuevo: el óvulo cuando es fecundado está dentro de una secuencia binaria, que tiene que ver con la flor de la vida, que es un símbolo sagrado”.

“El despertar de la conciencia es parte de lo que tenemos que hacer en este momento y en este planeta. Cuanto más masa crítica hagamos en observar alrededor que todo es geometría y proporción, mejor. Mirar una planta o la cantidad de pétalos de una flor es darse cuenta. Cuando me doy cuenta, tomo conciencia. Cuanto tomo conciencia, elevo la vibración de la totalidad. Esa es la impronta”, destacó la especialista en diálogo con “Alma de flores y aromas” por Radio Mente Libre.

Dumoulin comenzó a indagar en la geometría sagrada en 1999 luego de “un sacudón” de la vida. A partir de eso se metió de lleno en el estudio de estas técnicas y leyes: “Lo que empieza a suceder es que nos reconocemos como proporción, forma y demás. Comenzamos a saber que tenemos una cantidad de información impresionante alrededor, pero no la estamos ni escuchando ni viendo. Es como una amnesia. Nos hemos olvidado de observar. Como humanidad estamos dormidos y ensordecidos”.

“Pero, cuando te ponés en contacto con estos códigos, comienza un despertar que es diferente para cada quién. Algunos recuerdan esta vida y otras, otros aprenden a meditar, otros recuerdan lo importante que es volver a saber el motivo que provocó un obstáculo del presente. La geometría sagrada puede trabajar sobre el campo mental, aquietándolo, y también podemos trabajar el campo emocional”, agregó.

La arquitecta precisó que la geometría sagrada intenta “poner armonía en uno mismo, en la humanidad y en la tierra” y, en esa línea, señaló que “después del caos viene el equilibrio. Eso pasa cuando empiezo a tomar conciencia y a armonizar”.

A la hora de aplicar estas técnicas a la vida cotidiana, se puede optar por trabajar desde la mirada de medicina de la forma (trabajar con sólidos platónicos sobre el cuerpo humano) o trabajar sobre espacios físicos (la casa, la oficina, etcétera).

“Hay que trabajar con mandalas sagrados para activar zonas y espacios especiales que quiero recomponer en la vida. Uno cree que se trata solo poner un mandala sobre una pared y, en realidad, es todo un trabajo de volver a comprender cómo está conformada esa familia o las personas que viven en ese espacio. De ahí nace todo. Si hay algo que está un poco desajustado, no es un tema de la casa, sino de los habitantes que la disfrutan o no. Hay que ver cómo está conformada esa familia, a qué tipo de elementos pertenecen y qué tipo de necesidades tienen para armonizar. Es sumamente rico empezar a incursionar en todo esto”, sostuvo Dumoulin.

En esa línea, advirtió: “Cada mandala proviene de un polígono y cada polígono por sus lados tiene un significado. No es lo mismo colgar una flor de la vida, que va a activar distribución y contención, que poner una pentaflor, que tiene que ver con el espiral aurea y la expansión. ¿Quiero expandir o contener? Se trata de entender lo que estoy haciendo”.

Finalmente, la arquitecta comentó sobre los talleres de geometría sagrada que dicta: “No usamos goma y pensamos que, cuando se resbala el compás al dibujar un mandala, quiere decir algo. Hay gente que se la pasa mucho tiempo haciendo la flor de la vida y no le sale, por lo que se pone nerviosa, pero es solamente que están ajustando”.

“No hay nada que esté mal. Está todo en perfección. El tema es que estamos adecuados a ciertos patrones y cierta forma de ver las cosas. Se nos ha exigido la excelencia y la excelencia es volver a encontrarnos, no hacer todo perfecto”, concluyó desde los micrófonos de Radio Mente Libre.  



Escuchá "Alma de flores y aromas" los viernes de 13 a 15 horas por www.mentelibre.com.ar


 
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