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“El juego es un sector de privilegio en la Provincia de Buenos Aires”

El ex diputado provincial Walter Martello denunció la extensión de los contratos de las salas y criticó la poca atención que se brinda a adictos



El juego es uno de los negocios más grandes que existen en la Argentina. Los casinos, las salas de bingos y los tragamonedas pueden ser un pasatiempo, pero también un factor de adicción y de negocios con el Estado.

“El juego en la Provincia de Buenos Aires y en toda la Argentina tiene como particularidad un costado social muy fuerte y peligroso, que es la adicción o ludopatía. Hay un único estudio que realizó el ministerio de Salud hace cuatro años, el cual determinó que en una de cada tres familias hay una persona vinculada a este fenómeno. En general, manifestado a través de la modalidad de las máquinas tragamonedas”, explicó el ex diputado provincial Walter Martello.

El autor del libro “No va más”, el cual devela los negocios del juego en el país, contó que la Provincia de Buenos Aires tiene 42 salas y la mayoría de ellas no están ubicadas en lugares de recreación, como la Costa Atlántica o las Sierras, sino que están en lugares de mucha densidad demográfica, como el Conurbano. Incluso, la sala más grande de América Latina está en La Matanza, es decir, en el lugar más pobre de la provincia.

“Las salas obtienen en la Provincia lo que no obtienen en ningún otro lugar del mundo, aún cuando las empresas son las mismas. Hay una española, por ejemplo, que es la que tiene la mayor cantidad de bingos, que en la Provincia gana lo que no gana ni en Italia, ni en México ni en su país. Se permite sostener utilidades mundiales con lo que factura en Buenos Aires”, denunció el dirigente, hoy referente del Frente Renovador, la fuerza que busca llevar a Sergio Massa a la presidencia en 2015.

Para 2015, el presupuesto bonarense estipula que el Estado recaudará casi 20 mil millones de pesos en concepto de tributo del juego. Martello aseguró que, con la recaudación de “uno o dos días”, las salas ya pueden abonar el canon anual que les cobra la Provincia. “Son un sector de privilegio”, agregó en diálogo con “Puente urbano” por Radio Arinfo.

“Las intendencias aparecen bastante ajenas a todo esto porque no tienen poder de policía sobre la actividad y ni siquiera pueden fijar horarios. Todo se hace a través de resoluciones del Instituto de Loterías y Casinos de la Provincia, con la firma del gobernador Daniel Scioli. Los municipios tienen vedado, por ejemplo, cobrar tasas municipales a bingos o casinos, cuando cualquier comercio las paga. Eso hace que el juego obtenga en la Provincia esas utilidades que no obtiene en otros lugares del mundo”, sostuvo el ex diputado provincial.

En el año 2011, el autor de “No va más” pidió a un fiscal de La Plata que investigue la legalidad de las renovaciones de licencias que Scioli había otorgado a las salas, las cuales se otorgaron a plazos que se consideraron excesivos. “Algunas van hasta 2021 o 2022, algo que excede mandato de la actual gobernación”, precisó.

“En la Argentina hubo crecimiento de salas y de máquinas tragamonedas, pero no en la magnitud de la Provincia de Buenos Aires. En el libro contamos como creció el negocio: de incipientes salas donde se jugaba al bingo cartón a fabulosos lugares donde hay gran cantidad de máquinas tragamonedas. De cada 100 pesos que se juegan, solamente cinco le quedan al Estado”, comentó Martello.

El dirigente aseguró que el libro y las denuncias “lograron cambiar algunas cosas en estos años”. Aunque en la Ciudad el juego aún no paga Ingresos Brutos, en la provincia pasó de abonar 3,5 a 12%. “Lo que falta es actuar sobre la parte social: la destrucción de la familia producto de la adicción”, alertó.

“Históricamente, el Estado alentó el juego. La mayoría de las publicidades vinculadas a la actividad eran ‘juegue y gane’, cuando todos sabemos que no es así. Hay una cuestión tendenciosa que tiene que ver con el hecho de que jugando se ayuda a los pobres y que los recursos son destinados a acción social, según dice la Constitución. Pero los programas que hoy existen para atender la problemática de la ludopatía no guardan relación con los ingresos que tiene el Estado por parte del juego. De los 20 mil millones que va a recibir la Provincia por el juego de azar en 2015, solo se destinarán 2 millones al programa de atención a las adicciones. Es una cifra casi ridícula, pensando en lo compleja que es la provincia, en la extensión territorial y en la ausencia de centros preventivos o de atención al adicto”, planteó.

Martello también señaló que recientemente Gustavo Marangoni, presidente del Banco Provincia, admitió en una reunión que habían otorgado créditos a salas de bingo: “Con la ecuación de utilidades que tienen las salas, se hace innecesario que la banca estatal salga en auxilio crediticio de ellas. Es más difícil para un inundado de La Plata obtener un crédito por los requisitos que se le exigen que para una sala de bingo, cuando la función social debería ser inversa: el banco debería tratar de canalizar sus recursos orientando el crédito para favorecer a sectores productivos, no al juego de azar. Es una gran contradicción entre lo que se dice y lo que se hace”.

Finalmente, el ex diputado provincial dijo desde los micrófonos de Radio Arinfo: “Hasta el año 2021 van a pasar tres mandatos. Scioli le deja una carga y una pesadilla a cualquier gobernador que venga dispuesto a modificar esta situación. Él hipotecó la posibilidad de modificarla.

“Hay que modificar el mapa del juego en la Provincia de Buenos Aires. Lo grave es que los recursos de las máquinas tragamonedas se extraen de los sectores más humildes”, concluyó.

 


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