“Los ilustradores deberían hablar siempre con los escritores”

La ilustradora Mey Clérici cuenta cómo ingresó en el mundo editorial infantil y habla de cómo lleva adelante su tarea artística





Mey Clérici reparte su tiempo entre ilustrar, dibujar y dar talleres de arte para chicos. Esas son sus pasiones. Aunque comenzó trabajando en escuelas como docente de plástica, luego cambió de ámbito y pasó a los talleres de arte más reducidos. En ese camino, conoció a la ilustración de libros como una alternativa de carrera.

“Yo comencé por el lado de las Bellas Artes. Los ilustradores nos dividimos entre los que venimos de Bellas Artes y los que vienen del Diseño Gráfico, porque no existe la carrera de ilustración. Al igual que mucha gente, yo no tenía idea de lo que era la ilustración porque es un circuito bastante chico. Como no se sabe cómo empezar, pocos saben que existe esta alternativa. Comencé medio de casualidad cuando conocí el taller de “Sótano Blanco” y me encantó ese mundo”, contó.

Su primer libro fue “Príncipe y mendigo” y luego llegaron otros como “Estaciones”, “Ana y la maldición de las pecas”, “Por qué los elefantes prefieren jugar a la mancha” y “La canción del astronauta”.

“No me resultó difícil entrar al mundo de la ilustración, pero es un trabajo independiente y hay que ponerse al hombro el cómo meterse. Nadie te va a venir a buscar ni es un trabajo que vas a encontrar en los avisos clasificados. Se trata de meterse, escribir y ‘molestar’”, aseguró la ilustradora en diálogo con “La fábrica de cuentos” por RadioSofia.

El último libro que ilustró se llama “Plácida” y, actualmente, Clérici está trabajando con dos publicaciones infantiles. No trabaja para el mundo de la publicidad, pero sí hace ilustraciones para los ministerios de Salud y Educación, que luego se convierten en materiales que se distribuyen de manera gratuita.

Respecto a su técnica, señaló: “Fui cambiando bastante. ‘Sótano Blanco’ era una escuela de ilustración clásica, con mucha acuarela. Yo, al venir de Bellas Artes, estaba en contacto con el pincel. Entonces, arranqué por el lado de las técnicas tradicionales y convencionales. Después, me fui metiendo más con la computadora y hoy hago algo mixto”.

“A veces, hay muy poco tiempo para ilustrar porque los tiempos editoriales son cortos. Cuando es así, resuelvo de manera más digital. En general, todo depende de mis ganas”, agregó.

La ilustradora, que a futuro tiene un proyecto de sacar un libro propio ya que también le gusta escribir, también hizo referencia a cómo es la relación con los autores de las publicaciones: “A mí me encanta hablar con el escritor y creo que debería ser siempre así. Hay ilustradores que prefieren no tener ese contacto porque el ida y vuelta de opiniones puede molestar por los comentarios del escritor. A mí, en cambio, sí me gusta porque es un trabajo de tres, que incluye a la editorial. Es muy bueno lo triangular porque con un buen editor se aprende mucho. Pero la realidad es que, si no hay tiempo, a los escritores los conozco después”.

En un mes, Clérici viajará a China y luego a otros lugares con el proyecto ‘Pequeños grandes mundos’. La idea es recorrer diferentes países en distintos continentes, dándoles talleres gratuitos de arte a niños. “Ahora voy a ser una ilustradora itinerante por Asia, África y Europa”, anticipó desde los micrófonos de RadioSofía y contó que sobre esa experiencia se va a hacer un libro y un documental.

 

 



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