Alberto Ivern: “Todo deseo se cumple”

El actor asegura que existe una base científica para poder lograr lo que queremos. Explica de qué se trata el método EUSA (El Universo Se Acomoda)





El actor y docente Alberto Ivern repite sin pausa que “Todo deseo se cumple” y asegura que no se trata de una frase producto de un abrupto optimismo, sino que es una afirmación basada en un descubrimiento científico.

“Se ha descubierto algo que en culturas milenarias ya se sabía y que era un secreto a voces. Todo lo que nos ocurre, de algún modo, lo auto-programamos. A veces, nos deseamos cosas malas, lo decretamos y lo convertimos en mandato. Además, a veces, se formulan mal los deseos. Por ejemplo, cuando decimos ‘Voy a tratar de conseguir un mejor trabajo’. Se debe formular bien el deseo, con palabras coherentes que no se contradigan y sin trampas. Además, debemos representarlo: dibujarlo, por ejemplo. Sobre todo, las primeras veces. Después, uno automatiza”, sostuvo el experto, autor de varios libros sobre la temática.

En diálogo con “La hora positiva” por Radio Mente Libre, el actor planteó que existe una tentación muy grande en los seres humanos en asociar el deseo a un modo de lograrlo. “Hay que desear tener una casa, no el cómo llegar a ella porque a veces eso es una trampa”, precisó.

“Yo investigué mucho y leí. Entendí que la última esencia de las cosas es una vibración. Somos vibración. Entonces, uno va atando cabos y, uno de los descubrimientos que me terminó de convencer, es el de un biólogo estadounidense, Bruce Lipton, que descubrió que el cerebro de las células no es el ADN, como siempre se creyó, sino que es una membrana que lo recubre, esa membrana tiene la función de interpretar el medio. De acuerdo al medio, la membrana  da la orden al ADN para que, a través del ARN, produzca determinada proteína. Eso es fundamental, porque quiere decir que no hay herencia genética, sino que hay interpretación del medio”, explicó Ivern.

En esa línea, agregó: “En los animales multicelulares como nosotros, esa decisión no la toma cada célula, sino los cerebros, los centros de decisión. Por ejemplo, es el hígado el que dice lo que va a digerir o no. El cerebro o la cabeza le da al ADN la orden de producir o no determinada proteína de acuerdo a lo que cree que necesita. Es por eso que, si uno cree que se va a enfermar, se enferma. Uno cree que se va a curar y se cura”.

El docente admitió que le costó aceptar estos conocimientos, ya que él provenía del campo de la filosofía. Actualmente, desarrolla el Método EUSA (El Universo Se Acomoda) para enseñar a la gente cómo cumplir sus deseos.

“La gente me pregunta cómo debe hacer para que se cumplan sus deseos. Todas las personas traemos mandatos que nos rigen y nos ‘joroban’. Por ejemplo, ‘Vos no podés brillar’, ‘esto no es para vos’, ‘no tenés la edad suficiente’, ‘vos sos un inútil’, etcétera. Primero hay que liberarse de eso. Esos mandatos son los que tenemos que deconstruir. Todos creemos que somos patitos feos y no podemos llegar a ser patitos lindos.  La buena noticia es que somos cisnes. Es decir, estamos queriendo ser algo que no somos, en vez de descubrir lo que ya somos”, subrayó.

Luego, prosiguió: “La primera liberación es darse cuenta que hay un mandato que nos tiene sujetados y que nos compele a hacer algo que no somos. Debemos formular nuestros propios mandatos. Decir que somos cisnes y vernos como eso, no como patitos feos que quieren ser patitos lindos”.

“Después de esa primera liberación, que es una especie de metamorfosis, la persona es un cisne que recupera su verdadero potencial”, recalcó Ivern desde los micrófonos de Radio Mente Libre.

Finalmente, señaló: “Luego de todo eso se aprende a formular el deseo. Generalmente, al formularlo, lo que se quiere se asocia casi automáticamente a lo que no se quiere (salud-enfermedad o remedio). Eso es un auto-boicoteo.  Lo importante es zafarse de estas conexiones. El método propone generar nuevas conexiones. Dibujamos las escenas y las representamos para sostener el deseo”.

“La clave de todo es creer. El deseo se cumple en lo que se tarda en creer”, concluyó.


Escuchá "La hora positiva" los martes de 18 a 20 horas por www.mentelibre.com.ar

 

 

 


 
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