Células madre ayudan a que lesionados de médula espinal vuelvan a caminar

Científicos argentinos trabajan en un programa de implante de estas células y posterior rehabilitación. Los sorprendentes resultados





El centro de investigación en ingeniería de tejidos y terapia celular de la Universidad Maimónides de la Ciudad de Buenos Aires se dedica a la medicina traslacional, es decir, a pasar lo que se ve en el laboratorio a la clínica, a través del trabajo con pacientes específicos.

Actualmente, trabajan con pacientes con lesión de medula espinal. Cuando estas son muy importantes, los pacientes dejan de tener sensibilidad y movimientos voluntarios por debajo del área lesionada. Eso hace que, después de un accidente, una persona quede paralítica o no pueda mover ni brazos ni piernas.

“En este caso, con un tratamiento específico y complejo, se le puede aportar al sistema nervioso el tejido para reparar lo que se lesionó. Una vez que se repara, hay que enseñar y reeducar al sistema nervioso para que recupere las funciones que se perdieron. Ese es un trabajo largo”, sostuvo la Dra. Teresa Moviglia, especialista en rehabilitación y tratamiento con células madre.

En ese sentido, amplió: “No es que uno le pone células madre a un paciente y mágicamente se recupera lo que se perdió. En realidad, son una herramienta. Nosotros trabajamos con células del propio paciente porque el organismo tiene la capacidad de reparar. En estos casos, se utilizan los mecanismos naturales de reparación, pero estos se potencian”.

Los profesionales toman células de la grasa, que es un reservorio importante de células madre. Estas últimas son las que tienen la capacidad de multiplicarse varias veces y que, con el estímulo apropiado, pueden diferenciarse en distintos tejidos. El interés en ese programa es que se diferencien hacia células de tejido neurológico.

“Tomamos las células madre de la grasa, las cultivamos para aumentarlas en número y, en el laboratorio, estimulamos la diferenciación hacia células de estirpe neurológico. Una vez que las tenemos, las volvemos a poner en el paciente en el área que se lesionó. Luego, empieza la rehabilitación. Tras el implante, hay que estimular por dos años funcionalmente a las células: hay que enseñarles qué vías tienen que conectar, cómo mover lo que se había dejado de mover, cómo volver a sentir y desafiarlas con estímulos externos”, precisó la Dra. Moviglia.

En diálogo con “Comunicante de hoy” por Radio Arinfo, la profesional dijo que la materia prima de este estudio son las células madre, pero después se debe enseñar a esas células cómo diferenciarse funcionalmente en el trabajo diario de rehabilitación.

“Los pacientes vienen, por lo menos, durante dos años, todos los días por cuatro horas para aprender de nuevo cómo mover y cómo sentir las áreas que estuvieron comprometidas por la lesión. A medida que se van recuperando, desafiamos más el cuerpo. Para eso contamos con un equipo de kinesiólogos, fonoaudiólogos, terapistas ocupacionales y psicólogos”, señaló.

De los pacientes con lesiones de médula espinal, los más graves son los que no tiene posibilidad de recuperar nada con rehabilitación solamente. “Son pacientes que sufrieron lesión completa, es decir, que la médula espinal se rompió completamente y no hay conexión por arriba ni por debajo de la lesión. También están los crónicos, que son los que llevan más de un año y medio desde la lesión. Esos pacientes, por más que se los rehabilite, no tiene chance de recuperar función. En ese paciente que no tiene ninguna otra chance de recuperarse, hacemos el tratamiento para aportarle la materia prima, que serían las células madre propias, y después una rehabilitación intensiva y muy específica”, indicó.

Recientemente, el equipo de trabajo ha realizado una evaluación parcial del programa (que aún no ha cumplido dos años de funcionamiento) y los resultados han sido sorprendentes.

“El resultado es contundente y los presentamos hace un par de semanas en un congreso en Holanda de la Sociedad Internacional de Médula Espinal. De los ocho pacientes que siguieron el tratamiento, tres son cuadripléjicos. Dos de ellos recuperaron la posibilidad de mantenerse parados solos con un andador y ya están trabajando sobre la recuperación de la marcha. Uno, incluso, ya puede dar pasos solo, con la ayuda de un rehabilitador. Esto es algo muy significativo para un paciente que a los 19 años, por un accidente, quedó postrado en una silla sin poder mover nada del cuello para abajo.  A expensas de mucho esfuerzo, a lo largo de un año y medio, ha recuperado funciones como poder quedarse parado, volver a caminar y recuperar funciones de la mano”, destacó la médica desde los micrófonos de Radio Arinfo.

Finalmente, planteó: “Los resultados están siendo muy positivos. Esto significa una esperanza en un área que, de otra forma, no tiene nada que ofrecerle a este tipo de pacientes. Además, este tipo de lesiones se producen muchas veces en gente joven, que tiene toda una vida productiva por delante, y que se ve truncada porque quedan en estas condiciones clínicas”.




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