La Selección de Rugby adaptado consiguió el pasaje a Toronto 2015

Participará de los Parapanamericanos del año próximo. Se trata de una disciplina de alto contacto que se juega en sillas de ruedas





Recientemente, la selección argentina de rugby adaptado tuvo un muy buen desempeño en un certamen disputado en Río de Janeiro y logró la clasificación a los Juegos Parapanamericanos que se disputarán el año próximo en Toronto, Canadá.

El torneo brasileño dio cuatro plazas a la gran cita canadiense. De la competencia participaron nueve países y Argentina quedó en el segundo lugar.

“Estuvimos concentradas todas las selecciones en el mismo lugar y fue una experiencia increíble. Conocimos a otros jugadores, a los cuales solo podemos ver en estos eventos internacionales. El balance del torneo es increíble ya que logramos armar un buen grupo. Perdimos con Brasil, pero por suerte le ganamos a Colombia”, contó Mariano Gastaldi, integrante de la Seleccion de rugby adaptado.

Además, de Argentina, también Brasil, Colombia y Chile consiguieron plazas para Toronto. “Se notó una gran diferencia entre los primeros cuatro del torneo y el resto. Las otras son selecciones que recién comienzan y se vio la diferencia en el entrenamiento y en la noción del juego”, sostuvo el jugador argentino, quien calificó a los parapanamericanos como “una oportunidad increíble” para el combinado “Albiceleste”.

“Hace falta experiencia para que no pese salir a defender la ‘celeste y blanca’”, aseguró Gastaldi al programa “Planeta Sports” en Radiogol.  El jugador, que en su ciudad representa a Los Dogos de Córdoba, comenzó a participar de esta disciplina en junio del año pasado y pronto fue llamado a la selección. En muy poco tiempo, ya ha participado de torneos en  Birmingham, Colombia, Chile y Brasil.

Desde el año que 2005 existe la selección de rugby adaptado, pero es una disciplina a la que cuesta hacer crecer en los distintos puntos del país.

“Es una movida muy grande de dinero y de gente. Yo tuve la suerte de que llegué a un grupo que viene hace tiempo en Córdoba y que consiguió las sillas. Pero, además, hay que lograr juntar a cuatro lesionados medulares o con dificultades en los cuatro miembros. A esas personas hay que sacarlas de la comodidad en la que la viven y convencerlas de que se las tienen que arreglar solos adentro de la cancha, en una competencia. Al comienzo cuesta pero, cuando le agarran la mano a la silla, no se van más. Siempre hay que dar el primer paso”, planteó el integrante del equipo nacional.

El deporte se juega a cuatro tiempos de ocho minutos cada uno. El juego se frena cuando la pelota sale o si no está en posesión de nadie. La cancha tiene las dimensiones de una de básquet, con área de ocho metros que funcionan como un in-goal, por lo que hay que pasar por esa línea con la posesión de la pelota.

“El rugby adaptado nació en Canadá en la década del 70’. Es como un ‘quemado’, uno tiene la pelota y lo vienen a chocar como sea. También es como un fútbol americano ya que uno tiene la pelota y puede lanzar o hacer una cortina. Es todo muy dinámico y muy ágil. Las sillas agarran una velocidad de más de 15 kilómetros por hora. Un choque, te da vuelta la silla”, precisó Gastaldi, quien la primera vez que sufrió un duro cruce terminó con la fractura de las dos costillas flotantes derechas.

Asimismo, agregó: “Somos cuatro en una cancha con las dimensiones de una de básquet. Cuando te dan la pelota, esta se achica y tenés ganas de salir corriendo”.

“Estamos atados a la silla y no queda otra que chocar. Hay que llamar a los herreros para que la vuelvan a soldar”, bromeó el deportista desde los micrófonos de Radiogol.

El rugby adaptado es un deporte de alto contacto, que no cualquiera puede afrontar. “Es algo divertido, porque las sillas son como autitos chocadores. Es una gran descarga de adrenalina. Yo era deportista antes de mi lesión y volver con esto, es increíble. En el rugby encontré un nuevo deporte para competir”, afirmó Gastaldi, quien antes hacía patines en rampa y snow board.

“Hay muchas caídas, pero yo disfruto de los golpes. Soy muy rústico: o pasa la pelota o pasa el jugador. Mis valores son defensivos. Adentro de la cancha es así. Afuera soy un señor, pero adentro no. Uno quiere ganar y nada más. Más, si hay un colombiano o brasilero enfrente”, disparó el cordobés y anticipó que el próximo objetivo de la selección es mejorar para emparejar las cosas con el clásico rival.

Gastaldi cuenta con una beca que le otorga la Nación por ser un jugador de selección, sin embargo no tiene silla propia, porque es muy cara y juega con una prestada. “Como todo rengo, voy a molestar y a golpear puertas para poder conseguirla”, concluyó.

 

 

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