Una retrospectiva sobre el trabajo de El Hogar Obrero

Se trata de una cooperativa fundada a principios del Siglo XX con el objetivo de construir viviendas para la clase trabajadora. Sus desafíos en la actualidad





Recientemente, la Sociedad Central de Arquitectos organizó una mesa debate respecto a la labor de la cooperativa El Hogar Obrero y su trayectoria en pos de la construcción de viviendas colectivas. El evento fue un anticipo del aniversario de la entidad que, en 2015, cumplirá 110 años de labor.

“En el año 1905, Juan B. Justo, Nicolás Repetto y otros compañeros formaron la cooperativa para tratar de dar una respuesta a un gran problema de vivienda que existía y que, lamentablemente, todavía se mantiene. Había dificultades de acceso a la vivienda por parte de la clase trabajadora, como ahora”, señaló el Arquitecto Julio Ciaschini, integrante de la entidad.

En los últimos años, la cooperativa se recuperó de una serie de inconvenientes derivados de la inestabilidad económica de la década pasada. Superó el concurso de acreedores y retomó su camino social en cuanto a la construcción de viviendas lo más accesibles posibles.

“La cooperativa comenzó su labor con pequeños préstamos personales para casas individuales y, posteriormente, se pasó a las casas colectivas. Se acaban cumplir 100 años de la primera de ellas en Martín García y Bolivar. Desde ella, se construyeron más de 4500”, destacó el profesional en diálogo con “Urba-NOS” por Radio ArinfoPlay.

Las primeras viviendas colectivas eran del orden de los 20 o 40 departamentos. Luego, con el crecimiento de la cooperativa, se encararon proyectos importantes. En la Ciudad, hay un complejo sobre la calle Alvarez Jonte de casi 900 viviendas y en Tapiales, uno de 1100. También se construyeron otros edificios menores, con 80 o 100 unidades.

“El Hogar Obrero fue fundado por médicos e higienistas que trataron de incorporar en los proyectos las mejoras en las condiciones de salubridad. Fue una de las primeras instituciones que construyó viviendas para trabajadores que incluían cocinas, lavaderos y artefactos de baño completos en cada departamento. Eso se hizo con las características que la tecnología iba permitiendo, en equilibrio entre la necesidad de conseguir una vivienda con el menor costo posible para los asociados pero, a la vez, con la mayor dignidad y las mejores características técnicas para los habitantes”, señaló Ciaschini.

Y, añadió: “Al mismo tiempo, se trató de favorecer cierta relación e integración social con lugares para que los chicos jueguen y las personas pueden encontrarse. Eso no cambia a una sociedad pero mejora las condiciones de vida de muchos de sus integrantes. Eso se mantiene hasta hoy”.

La realidad de El Hogar Obrero acompañó los vaivenes económicos de la sociedad a lo largo de los años: “El cooperativismo se está recuperando después de épocas muy dificultosas, donde la palabra solidaridad era casi mala palabra o demodé. Esperamos poder retomar la potencia que la cooperativa supo tener en el pasado. Tuvo que auto-reducirse mucho para superar el proceso concursal que lamentablemente atravesó. Lo hizo y hoy, tomando como premisa los conceptos iniciales de construcción de viviendas para las clases trabajadores y sectores medios-bajos, estamos tratando de lograr costos accesibles que permitan que las viviendas se coloquen y la gente las pueda pagar”, afirmó el profesional.

“Estamos tratando de tener condiciones financieras mejores que las de la banca tradicional, porque tenemos otros objetivos. Juan B. Justo planteaba que la diferencia entre la construcción de una cooperativa y una común, es que en el primero se trata de solucionar un problema social, resolviendo una necesidad al menor costo posible. En el segundo, el fin es el lucro”, sostuvo.

Desde la señal de Radio ArinfoPlay, Ciaschini postuló que el cooperativismo es una variable importante que debería colaborar con el estado para que sectores muy importantes puedan acceder a un techo: “Se debe permitir que el capital gire y que, al final del pago, se pueda construir una vivienda similar”.

“Pensamos que nuestra sociedad no ha sabido tomar conciencia del problema de la vivienda. Es un tema que necesariamente debe ser resuelto a nivel macro, con distintos planes y participación. Siempre pensado en que la vivienda es una necesidad básica y una condición para que la sociedad crezca y se desarrolle. Lamentablemente, muchas veces la vivienda es sinónimo de inversión o de utilidad y no se piensa en las personas a las que está dirigida. Es un tema que hay que asumir desde el sector privado y en conjunto con el estado y la sociedad”, analizó.

En ese sentido, apuntó: “Hay otro tema  a tener cuenta, que es entender el uso de la tierra y cómo se administra la misma. En los comienzos, el Hogar construía en Ramos Mejía, Turdera o Bernal, que era muy lejos. Hoy estamos en Paso del Rey con el mismo criterio”.

“Estamos ante la necesidad de una planificación que contemple todos los factores pero, fundamentalmente, es de un desarrollo ordenado, con condiciones de habitabilidad. Lamentablemente, estos planes nunca se respetan por las presiones de sectores que persigan la renta. Estos modifican o destruyen las planificaciones. Hubo muchos proyectos que fueron inteligentes, pero pocos que se pudieron llevar a la práctica”, reflexionó.

Y, finalmente, indicó: “Todo esto debe estar unido a Gobiernos que entiendan al problema de la vivienda como una necesidad básica y social que supere las banderías políticas y que permita una acción que no esté signada por el lucro”.



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