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Una historia que emociona: perros ayudan a tratar a niños con patologías

Un programa en Argentina permite, a partir del contacto con los animales, rehabilitar a pequeños afectados por diversas condiciones





“Un día estaba en una playa con mi perra Chiara, que es una labradora. Una chiquita con síndrome de down se me acercó, me preguntó si le podía tirar la pelota a la perra y yo le dije que sí. Ella tenía un palo en la mano y lo soltó para ponerse a jugar. La madre vino corriendo hacia mí y me pregunto qué había hecho para que los soltara, porque hacía tres días que intentaban sacárselo. Así me di cuenta de que los perros logran cosas que nosotros no podemos.  Entonces, me fui capacitando y hace tres años conformamos un equipo de trabajo equipo”.

Con esa anécdota, la terapista ocupacional María Agostina Balduzzi contó cómo fue el surgimiento del Equipo de Terapias Asistidas con Perros en Pediatría (ETAP), un grupo que tiene como objetivo la rehabilitación de niños y niñas con diversas patologías a través del contacto con los canes.

 “Los papás y los chicos se creen que el chico viene a jugar con el perro, pero en el fondo de eso hay todo un proceso de rehabilitación y un abordaje de distintas patologías que se trabajan de esa manera. Ellos juegan y nosotros rehabilitamos”, contó la especialista en diálogo con el programa “Radio Casona” en Radio Arinfo.

Florencia Torres es consultora psicológica y siempre tuvo pasión por los perros, por lo que evaluó como combinar sus intereses y, finalmente, se unió al grupo fundado por Balduzzi. “Los perros son nuestras mascotas. Están seleccionados y entrenados específicamente para esta tarea”, precisó.

En ese sentido, comentó: “Lo importante de esta terapia es el vínculo que se genera con el perro. Él te acepta tal cual como sos y da amor contantemente. Nosotros trabajamos en los vínculos con los hermanos y el perro es un nexo de juego”.

“Hacemos acompañamiento a las familias en general, pero nuestro principal objetivo son los hermanos, porque vemos que su vinculación es la mayor preocupación en los padres. Algunos son celosos o se sienten desatendidos por tener un hermano con una patología. Entonces, acompañamos el proceso de tener en la familia a una persona con una capacidad distinta, apoyamos cada etapa de evolución para mantener la integración familiar ante esta situación”, recalcó la consultora psicológica de ETAP.

Balduzzi se encargó de aclarar que no todo perro es apto para llevar adelante una terapia: “Algunas familias se compran labradores porque creen o les dicen son buenos para curar. Por supuesto que un perro es beneficioso para la salud de cualquier niño pero, para trabajar en terapia, deben estar entrenados”.

“Nuestros perros entienden 20 órdenes. Además, están desensibilizados para soportar tirones de orejas o pellizcos, por ejemplo. No reaccionan ante estas acciones y siempre están atentos para esperar órdenes. No se abalanzan hacia las pelotas ni les sacan los objetos a los chicos. Eso no pasa con cualquier perro”, explicó.

De cada terapia participa un perro o dos, el paciente y las profesionales. El can se selecciona según su personalidad, puede ser más calmo o más enérgico, para cada actividad, con la idea de que todos se sientan cómodos.

“Tratamos de que los perros vayan rotando para que los chicos no creen vínculos tan fuertes y para que, si su preferido no está, puedan aceptar a otro. También, para que entiendan que no son todos iguales”, detallaron las especialistas.

Otra de las metas del equipo de Terapias Asistidas con Perros en Pediatría es que “lo que pase en el consultorio no quede ahí, sino que se exteriorice”.

“Por eso hablamos muchos con los padres y las familias. Tratamos de que los chicos aprendan a jugar y que también puedan adquirir habilidades para la vida diaria”, señalaron.

El grupo trabaja con chicos de 2 a 15 años. “Los pacientes ingresan y se hace una evaluación de terapia ocupacional. Si hay un hermano o familiar que quiera participar de la parte de consultoría psicológica, se hace una consulta en ese sentido. Como terapista ocupacional, yo planteo objetivos y un plan de tratamiento a trabajar, que son actividades combinadas en las que el niño o niña va a jugar con el perro. Se empieza a trabajar para perseguir objetivos, lo divertido es que estos se buscan a través del juego con el animal”, resaltó Balduzzi desde los micrófonos de Radio Arinfo.

Asimismo, añadió: “La idea es que sea los chicos sean lo más autónomos posibles y que tengan la mayor calidad de vida. Hay patologías que son muy severas, por lo que uno debe tratar de mantener las habilidades que ese chico tiene y frenar el avance de la patología. Es importante que disfruten y por eso los ayudamos a jugar”.

“Que esté el perro ahí es una motivación para que el chico quiera hacer lo que proponemos como actividad. Hay una emoción por el juego y ese es el gran plus. Los chicos vienen contentos y se salen de la rutina del consultorio. Pero, de trasfondo, estamos nosotras trabajando”, concluyó Torres.


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