El Ceibo RSU, un proyecto socio-ambiental de inclusión

Sus integrantes comenzaron como “cirujas” y hoy son trabajadores con derechos en el marco de una de las organizaciones más importantes de reciclaje de la Ciudad





l Ceibo RSU (Residuos Sólidos Urbanos) nació con los finales del menemismo y la década neoliberal. Aunque en un principio no recibía ese nombre, que hoy tiene en homenaje a la flor nacional, esta organización se fue formando a partir del arduo trabajo de los “cirujas” que recorrían la Ciudad de Buenos Aires para revolver la basura y conseguir un mínimo sustento.

“Nos agarró la crisis del 89’, la cual nos obligó a ‘cirujear’ en la calle y revolver las bolsas de basura. En aquel momento, la sociedad no aceptaba eso y la policía nos sacaba los carros y nos llevaba presos”, recordó su actual coordinadora, Cristina Lescano.

Ella repasó cómo surgió la idea de dejar de ser sujetos aislados que hacían una misma actividad para organizarse y dar vida a una iniciativa mayor: “Un día, nos dimos cuenta de que ya no queríamos revolver más las bolsas de basura. Además, en ese momento había una ley que decía que el que sacaba la basura de la vereda le estaba robando a la empresa de recolección o al gobierno de la ciudad. Entonces, apuntamos a un proyecto distinto. Como primera medida, nos preguntamos quién era el que generaba la basura y su verdadero dueño y advertimos que era el vecino”.

“Entonces, comenzamos a hablar con ellos y a averiguar cuál era el valor de distintos materiales como el papel, el cartón, el PET, etcétera. Fue un trabajo muy duro, pero fuimos sembrando nuestra semilla y hoy estamos cosechamos los frutos”, contó orgullosa Lescano a “Curiosa tarde” en Radio Arinfo.

La cooperativa, conformada con el fin de ser un proyecto socio-ambiental, comenzó a funcionar bajo el nombre “El Ceibo Recupera Palermo” ya que todos sus integrantes vivían en ese barrio, en casas tomadas y hoteles.

“Este proyecto es de todos, ya que nosotros crecimos en conjunto con los vecinos. Les enseñamos a ellos a separar sus residuos en dos bolsas: secos y húmedos. Luego, nosotros hacemos un servicio puerta a puerta de recolección gratuita”, explicó la coordinadora.

Actualmente, El Ceibo RSU tiene convenios con el Gobierno de la Ciudad y su sede es un galpón donado por el gobierno nacional. Ya no “cirujean” en la basura, sino que tienen un aceitado mecanismo de trabajo con maquinarias, enfardadoras, camiones. Sus 142 trabajadores tienen uniformes y radios para comunicarse.

“Hoy ya no ‘cirujeamos’ por la comida del día, sino que cobramos por mes. Tenemos reglamentos internos y puestos diferenciados en la planta. Somos reconocidos por los vecinos como trabajadores y los chicos se sienten orgullosos de lo que hacen sus padres”, contó Lescano, quien también recalcó que “todo se hizo a pulmón”.

Luego, señaló: “Ahora estamos en una etapa de crecimiento. Nosotros venimos de la nada, marginales totales, y hoy estamos peleando por una ley en la Legislatura, participamos de una red internacional de recicladores y viajamos por el mundo. Es algo increíble. Pasamos de no ser nadie a ser reconocidos”.

“No tenemos necesidad de hacer publicidad. Nuestro servicio se difunde a través del boca a boca entre vecinos y empresas”, remarcó la coordinadora desde los micrófonos de Radio Arinfo.

Finalmente, destacó la constante comunicación que tienen con las otras doce cooperativos de este tipo que trabajan en la Ciudad de Buenos Aires y sostuvo: “Por esta misma tarea, las empresas privadas cobran fortunas. Nosotros no y tenemos un trabajo digno. La nuestra es una empresa social”.

“El gobierno debería ocuparse más de la separación en origen. Los vecinos quieren hacerlo y es algo muy simple. La Ciudad está sucia. Los contenedores están bien, pero no alcanzan.  Falta una política integral”, reclamó Lescano.




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