Ellos y ellas también son desaparecidos

Un recuerdo de la lucha de  aquellos discapacitados secuestrados y desaparecidos durante la última dictadura militar



Texto: Sergio Garbarino (Integrante del programa "Comuna Real, la VOZ de la Comuna 3".)

La dictadura militar desde marzo de 1976 realizó un plan sistemático de persecución, torturas y desapariciones. Dentro de ese universo de personas donde había hombres y mujeres de diferentes culturas, religiones y nacionalidades, también incluyeron a ciudadanos con capacidades especiales. Algunos comprometidos con alguna causa, otros por simplemente pensar distinto. El caso más conocido fue el de José Liborio Poblete Roa, de nacionalidad chilena, militante de la Unión Nacional de Discapacitados. En 1971, José había formado junto con otros compañeros el Frente de Lisiados Peronistas, que llegó a estar constituido por más de 200 personas que concurrían a marchas con sus muletas, sus sillas de ruedas y, en el caso de los no videntes, con sus perros lazarillos.

Durante esos años, el “Frente de Lisiados Peronistas” quien se puso a la cabeza de las reivindicaciones de ese sector, logró en 1974 la ley laboral para discapacitados mas importante de América Latina y un ejemplo para todo el mundo si de conquistas laborales se trata. Lo prueba el hecho de que la Dictadura, sin ningún miramiento, la derogó en 1981 y estos compañeros pagaron hasta con su vida el derecho al trabajo y a la dignidad.

Este grupo se disolvió en 1974. José y su esposa Gertrudis, se incorporaron a la Unión Nacional Socio Económica del Lisiado y a Cristianos para la Liberación, con la intención de continuar con la lucha por los derechos de las personas con discapacidad. A principios de octubre de 1974 la UNSEL consiguió su mayor victoria; el Parlamento, a partir de una propuesta del diputado Oraldo Britos, promulgó una ley laboral para discapacitados -la 20.923-. Esta ley obliga, entre otras cosas, a las empresas a tomar un 4% de obreros discapacitados. En esta ley hay definiciones que superan ampliamente lo que dice la legislación actual. El cupo es para toda administración pública, nacional, provincial y municipal, pero también para toda empresa estatal, pública o privada. Y en el caso de las privadas, sin mediar la condición de ser contratista del Estado. Y en la Comisión Nacional de Discapacitados a crearse por dicha ley, cuatro puestos deben ocuparlos “discapacitados representantes de entidades de discapacitados” versus cinco puestos destinados a representantes de diversas reparticiones del Estado nacional. Un claro ejercicio de fortaleza política.

A José lo detuvieron el 28 de noviembre de 1978 en el barrio de Floresta. Ese mismo día, un grupo de la policía de la provincia de Buenos Aires secuestró en su domicilio de Guernica a Gertrudis María Hlaczik y a su pequeña hija, Claudia Victoria Poblete.

El caso de Poblete Roa sentó precedente para que la Corte Suprema declare la inconstitucionalidad de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, que impedían procesar a los represores por violaciones de los derechos humanos entre 1976 y 1983.

Además de Poblete Roa, hubo otros ciudadanos que sufrieron atrocidades, como por ejemplo Enrique Guillén, Gilberto Renguel Ponce,  Claudia Ines Grumberg, Rosa Ana Frigerio, María Esther Ravelo Vega, Emilio Etelvino Vega y Hernan Gerardo Nuguer.

Si bien en aquellos años las comunas no existían, Mónica Brull de Guillén, no vidente y con un embarazo de 2 meses, mientras caminaba por la calle Cangallo (hoy Juan Domingo Perón) en dirección a Pasteur, fue subida a un auto y llevada a “El Olimpo”. Ella realizaba tareas sociales y vecinales con personas discapacitadas que conocía del Instituto de Rehabilitación del Lisiado. El 21 de diciembre de 1978 junto con su esposo Juan Agustin Guillén (también no vidente) fueron liberados.

El genocida Jorge Rafael Videla, en una conferencia de prensa con medios ingleses, haciendo éstos una pregunta sobre Claudia Inés Grumberg y su desaparición, respondió “El caso de esta niña a quien Ud. hace referencia, que no conozco en detalle, entiendo que está detenida a pesar de estar lisiada. Vuelvo a la parte inicial: el terrorista no sólo es considerado tal por matar con un arma o colocar una bomba, sino también por activar a través de ideas contrarias a nuestra civilización occidental y cristiana.”
 


 
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